¿Puede un edificio estar afectando a la salud de quienes lo ocupan?

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Pasamos más del 90% de nuestro tiempo en espacios interiores, y sin embargo, la calidad del aire que respiramos en ellos sigue siendo una variable poco controlada.
Según la Organización Mundial de la Salud, la contaminación del aire interior puede ser entre 2 y 5 veces superior a la del exterior, especialmente en edificios con ventilación deficiente o sistemas de climatización sin un mantenimiento adecuado.

Este contexto ha dado lugar al conocido “síndrome del edificio enfermo”, un fenómeno asociado a síntomas como fatiga, irritación ocular, problemas respiratorios o dolores de cabeza, sin una causa médica clara pero con un factor común: la calidad del ambiente interior.

En muchos casos, el origen de estos problemas se encuentra en el estado de los sistemas de climatización, donde la acumulación de partículas y la falta de higienización pueden favorecer la presencia de contaminantes.

En este caso real mostramos qué ocurre en el interior de un conducto y por qué su limpieza e higienización son clave para garantizar un aire adecuado.

Situación inicial

Durante la inspección inicial se detectó una acumulación significativa de suciedad en el interior del conducto, distribuida tanto en paredes como en la base del mismo.
Se trataba de una acumulación continua de polvo y partículas que se había ido generando con el uso normal del sistema.

Aunque la instalación seguía funcionando, las condiciones higiénicas no eran adecuadas y podían estar afectando tanto a la calidad del aire interior como al comportamiento del propio sistema.


🔍 Punto clave:

La acumulación en conductos de climatización no es visible desde el exterior y suele detectarse únicamente mediante inspección técnica.

Intervención realizada

La intervención se llevó a cabo en dos fases diferenciadas:

En primer lugar, se realizó la limpieza técnica del conducto, eliminando la suciedad acumulada mediante medios mecánicos y aspiración de partículas.
Esta fase es fundamental para retirar los depósitos visibles y preparar la superficie.

Posteriormente, se aplicó un proceso de higienización y desinfección, orientado a reducir la carga microbiológica y garantizar unas condiciones adecuadas de salubridad en el interior del sistema.

Todo el proceso se realizó siguiendo criterios establecidos en normativa como el RITE y las UNE 100012 y 171330.

Resultado: antes y después

El resultado tras la intervención es claramente visible, pero su impacto va más allá de la mejora estética.
La eliminación de la suciedad acumulada permite recuperar unas condiciones higiénicas adecuadas en el interior del conducto, restableciendo su sección útil y favoreciendo un flujo de aire más limpio y eficiente.

Además de la mejora visible, la higienización permite actuar sobre aquellos contaminantes no perceptibles, que son los que realmente pueden afectar a la calidad del aire y a la salud de los ocupantes.

Impacto de la intervención

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?

Más allá del cambio visual, este tipo de actuaciones tiene un impacto directo en:

  • Calidad del aire interior: reducción de partículas y contaminantes
  • Salud: menor exposición a polvo, alérgenos y microorganismos
  • Eficiencia del sistema: mejora del rendimiento del aire acondicionado
  • Mantenimiento: facilita la conservación de la instalación
  • Vida útil: protección de los equipos

Enfoque técnico

Este caso refleja una realidad habitual: sistemas que funcionan correctamente desde el punto de vista técnico, pero que no garantizan unas condiciones adecuadas de calidad del aire.

La acumulación en conductos no solo afecta al rendimiento, sino que puede tener un impacto directo sobre el ambiente interior y, en consecuencia, sobre el bienestar de las personas.

Actuar mediante una limpieza y posterior higienización permite no solo corregir el problema visible, sino también intervenir sobre los factores que no se perciben, pero que sí influyen en la salud.

¿Cuándo actuar?

Aunque cada instalación tiene sus particularidades, existen algunas señales que pueden indicar la necesidad de una intervención:

  • Falta de limpieza histórica documentada
  • Sensación de aire cargado o con partículas
  • Reducción del rendimiento del sistema
  • Instalaciones con alta ocupación o uso intensivo

En cualquier caso, la inspección técnica es la única forma fiable de conocer el estado real del sistema.

Si quieres evaluar el estado de tu sistema de climatización o valorar la necesidad de una intervención, puedes contactar con nuestro equipo para una revisión técnica adaptada a tu instalación.